Sigue existiendo la creencia de que se trata de un sector basado principalmente en la fuerza física y, por lo tanto, menos accesible para las mujeres. Sin embargo, la minería actual se basa, sobre todo, en la tecnología, la ingeniería y los datos. Lo que cuenta son las competencias, la capacidad de pensamiento analítico y de tomar decisiones, y estas no tienen género. Hoy celebramos el Día Internacional de las Mujeres en la Minería 2026. Es un momento que invita a reflexionar sobre cómo está cambiando el sector y qué lugar ocupan las mujeres en él.
Aunque el trabajo en la minería sigue desarrollándose en condiciones exigentes, su naturaleza ha cambiado radicalmente. Cada vez son más importantes la automatización, los sistemas avanzados y las competencias técnicas. Esto abre nuevas oportunidades para todos aquellos que quieran desarrollarse profesionalmente en este sector. En KGHM las mujeres están presentes en todas las etapas de la cadena de valor: desde la extracción, pasando por la metalurgia, hasta las funciones de apoyo. Aunque siguen siendo una minoría, su papel va en aumento de forma constante. Es una señal importante de que los cambios van por buen camino.
- El reto hoy en día no es la falta de oportunidades, sino las barreras de percepción y acceso que siguen existiendo, entre ellas la escasa representación de las mujeres en la formación técnica o los estereotipos arraigados sobre las elecciones profesionales. Al mismo tiempo, esto supone un enorme potencial para seguir creciendo y ampliando la cantera de talentos del sector. La clave está en romper los estereotipos y apoyar a las mujeres en el desarrollo de sus competencias técnicas, en contar con procesos de selección y promoción equitativos y transparentes, así como en crear un entorno laboral que permita realmente el desarrollo a través de la mentoría, los programas de desarrollo y las iniciativas educativas – destacó Anna Sobieraj‑Kozakiewicz, vicepresidenta del Consejo de Administración de KGHM.
Por eso son tan importantes las medidas concretas: el desarrollo de programas de mentoría y liderazgo, la inversión en la educación de las nuevas generaciones, la colaboración con los centros educativos y la creación de condiciones laborales adaptadas a las diversas necesidades de los trabajadores. Son precisamente ellas las que hacen que el cambio no sea una mera declaración, sino un proceso real. La mayor visibilidad de las mujeres en el sector, así como su presencia como expertas y líderes, ya está inspirando a las nuevas generaciones y contribuyendo a romper las barreras de acceso al sector.
– Cada vez vemos con mayor claridad que la diversidad en los equipos no es solo una cuestión de igualdad, sino también de eficacia, de mejores decisiones, de mayor innovación y de un mayor nivel de seguridad – afirmó la vicepresidenta del Consejo de Administración de KGHM. – Se trata de un cambio que ya se está produciendo y que marcará el futuro de la minería moderna.