– «Un buñuelo con un noble relleno» es una iniciativa que muestra lo fuerte que es la comunidad en KGHM. Gracias al compromiso de miles de personas, el Jueves Lardero adquiere un nuevo y mejor significado en Polska Miedź. Es un día de cuidado mutuo y ayuda real a nuestros compañeros y compañeras. Quiero dar las gracias a los voluntarios y a todos los que se han sumado a esta noble iniciativa – declaró Remigiusz Paszkiewicz, Presidente en funciones del Consejo de Administración de KGHM Polska Miedź S.A.
Los voluntarios están pendientes desde la mañana
La acción benéfica «Un buñuelo con un noble relleno» ya es un elemento habitual en el calendario de KGHM. Desde hace más de 10 años los empleados unen sus fuerzas para apoyar el tratamiento y la rehabilitación de niños de familias de su comunidad. Casi 100 voluntarios de todas las secciones de KGHM participan en la edición de este año. Coordinan la recogida y distribución de buñuelos desde primera hora de la mañana, asegurándose de que todo el mundo pueda contribuir al objetivo común.
El año pasado, gracias a la generosidad de los empleados de Polska Miedź, se recaudaron casi 180 000 PLN y el año anterior casi 150 000 PLN. Todos estos fondos se destinaron a familias de niños necesitados.
Ayuda sin límite de calorías
Casi 19 000 buñuelos esperan hoy a quienes deseen comprarlos en 29 puntos de distribución situados en las secciones de KGHM. Aunque son más de 7 millones de calorías en total, el Jueves Lardero nadie las cuenta: lo que cuenta es ayudar. El dinero de la colecta de este año se destinará a cinco niños enfermos de familias de empleados de KGHM:
Nació con cataratas, microftalmia y un dermoide en el ojo derecho. También lucha con problemas de audición. La rehabilitación y el tratamiento le permiten ser más independiente.
El niño tiene un defecto cardíaco muy grave que afecta al funcionamiento de todo su organismo. Necesita rehabilitación continua y cuidados especializados.
Tiene problemas de desarrollo psicomotor y graves afecciones neurológicas. Necesita apoyo para actividades cotidianas como comer o caminar.
La niña lucha contra un tumor maligno de la región ganglionar sacrococcígea. Paralelamente, se enfrenta a complicaciones de la enfermedad, como insuficiencia renal y vesical.
Sufre parálisis cerebral infantil, hipoacusia profunda y retraso mental grave. Lucha cada día para tener una mejor capacidad física y mayor independencia.